Antes de proponer un solo material, en Housiqo dedicamos tiempo a entender los rituales domésticos de cada cliente: el café de la mañana, el lugar donde se lee antes de dormir, la forma en que una familia se reúne los domingos.

Estos pequeños rituales, casi siempre invisibles a primera vista, son los que terminan definiendo las decisiones más importantes del proyecto: dónde situar un sillón de lectura, cuánta encimera se necesita realmente en una cocina o qué tamaño debe tener una mesa de comedor.

Diseñar alrededor de los rituales, y no solo de la estética, es lo que hace que un proyecto siga funcionando años después de terminado, cuando la fotografía inicial ya ha perdido protagonismo frente a la vida cotidiana.

Por eso, la primera conversación de cualquier proyecto no trata de colores ni de materiales: trata de cómo se vive, hora a hora, la casa que vamos a diseñar.

“Un buen proyecto de interiorismo empieza por entender los pequeños rituales diarios de quienes van a habitar el espacio.”