En los proyectos de espacios pequeños, la primera decisión suele ser la más importante: unificar el tono de suelos y paredes para eliminar cortes visuales que reducen la sensación de amplitud.
El mobiliario elevado sobre patas finas, en lugar de piezas que tocan el suelo en toda su superficie, permite que la vista continúe por debajo del mueble, ampliando visualmente la estancia sin ocupar más metros reales.
Los espejos bien colocados, frente a una fuente de luz natural, siguen siendo uno de los recursos más eficaces para duplicar visualmente la profundidad de una habitación.
Por último, el almacenaje integrado en la propia arquitectura —armarios de suelo a techo, sin molduras que interrumpan la línea— consigue guardar más sin que el ojo perciba ningún volumen añadido.
“Ideas concretas y aplicables para ganar sensación de amplitud en viviendas de dimensiones reducidas.”
